Su música, tal vez, ayude a apaciguar un poco todo el dolor que produjo su partida, allá por 2014. Este 4 de septiembre se cumplen cuatro años de la muerte de Gustavo Cerati, uno de los máximos exponentes del rock argentino y latinoamericano.
Entre charlas para el armado de una nueva banda, ambos decidieron sumar un baterista al proyecto. El elegido: Charly Alberti. Los tres, en definitiva, comenzaron a llamarse ‘Los estereotipos‘, pero luego el nombre se modificó para hacerse eterno: Soda Stereo.
En total, el trío grabó siete discos de estudio: Soda Stereo (1984), Nada personal (1985), Signos (1986), Doble vida (1988), Canción animal (1990), Dynamo (1992), Sueño Stereo (1995).
Tras doce años de éxitos, el 1° de mayo de 1997 la banda se separó. ‘Comparto la tristeza que genera en muchos la noticia de nuestra separación. Yo mismo estoy sumergido en ese estado porque pocas cosas han sido tan importantes en mi vida como Soda Stereo‘, explicó Cerati a través de una carta.
Y puntualizó: ‘Cualquiera sabe que es imposible llevar una banda sin cierto nivel de conflicto. Es un frágil equilibrio en la pugna de ideas que muy pocos consiguen mantener por quince años, como nosotros orgullosamente hicimos. Pero, últimamente, diferentes desentendimientos personales y musicales comenzaron a comprometer ese equilibrio‘.
Luego, en 2001, el cantante decidió renovar versiones de sus temas clásicos y realizarlos por una orquesta sinfónica, dirigida por Alejandro Terán. Así nació ‘11 Episodios Sinfónicos‘, que tuvo su gran presentación en el Teatro Colón.Como solista, Cerati realizó otros tres discos: Siempre es hoy (2002), Ahí vamos (2006) y Fuerza natural (2009).

Tras todo el revuelo generado por el regreso de Soda Stereo, Cerati trabajó en proyectos con Roger Waters, Gustavo Santaolalla y Shakira, entre otros.
Una vez estabilizado, el 7 de junio de 2010 fue trasladado a Argentina en compañía de su madre, Lilian Clark, y su hermana, Laura Cerati, quienes lo llevaron a la Clínica ALCLA.