«Tenemos un grupo que es fuertemente adicto, lo veo
como esclavizado por una ridícula y terrible industria que los esclavizó
diseñando un cigarro altamente adictivo aún a sabiendas que es letal, y lo
es», dijo al diario Hawai Tribune el parlamentario, que es médico de
profesión.
En 2016, Hawai se convirtió en el primer estado en elevar la
edad mínima para comprar tabaco, de 18 a 21, como con el alcohol.
El proyecto de Creagan, que no cree que aumentar impuestos
sea efectivo, propone elevarla a 30 años para 2020, a 40 en 2021, 50 en 2022 y
60 en 2023. A partir de 2024, cualquier persona que quiera comprar un paquete
de cigarros deberá tener mínimo 100 años.
De esta manera, el estado podría prohibir virtualmente todas
las ventas de cigarros en su territorio sin estar sujeto a acciones legales por
parte de la industria del tabaco. «El estado está obligado a proteger la
salud pública», dijo Creagan, que admitió haber fumado durante la escuela
de medicina para mantenerse despierto durante los largos turnos.
«No permitimos que la gente tenga libre acceso a los
opiáceos por ejemplo, o cualquier otro medicamento que requiera receta»,
señaló. El cigarrillo «es más mortal, más peligroso que cualquier
medicamento recetado y más adictivo». «Nuestro deber es salvar a la
gente. Si no prohibimos los cigarrillos, los matamos», zanjó.