En un contexto cada vez más delicado para la actividad yerbatera en Misiones, el productor Maximiliano Hoff trazó un duro diagnóstico sobre la realidad que atraviesan las chacras. En declaraciones a Misiones al Instante, cuestionó con firmeza los valores actuales de la hoja verde, denunció maniobras para justificar precios deprimidos y advirtió que la situación ya impacta de lleno en la subsistencia de miles de familias vinculadas al sector.
“Estamos viviendo un tiempo muy complicado, un contexto que hace muchos años no se daba”, expresó. En esa línea, rechazó de plano uno de los argumentos que circula en la cadena: “Hoy se habla de superproducción, pero eso es mentira. Viene de parte de gobiernos y grandes empresarios para minimizar lo que hoy se paga y que no cubre el costo”. Para Hoff, ese planteo busca desalentar reclamos y sostener valores que perjudican directamente al eslabón primario.
El productor detalló con números concretos la brecha existente entre costos e ingresos. “Hoy producir anda en los 420 pesos por kilo. De ahí para arriba debería haber una ganancia para sostener la familia, pero estamos muy lejos de eso”, afirmó. Según explicó, actualmente se paga entre 120 y 220 pesos, muchas veces con plazos de hasta 120 días. “Estamos cobrando la mitad de los costos de producción o menos, y ni hablar de un margen de ganancia”, remarcó.
A esa ecuación negativa se suman múltiples gastos que hacen cada vez más difícil continuar en la actividad. “Tenemos muchísimos costos: limpieza, tareferos, acarreo al secadero, mano de obra en general, herbicidas, abono”, enumeró. Además, recordó que la producción de yerba implica tiempos largos de espera: “Desde que se planta, lleva cinco años para empezar a tener una producción rentable”.
Frente a este escenario, el reclamo apunta a una recomposición urgente del precio. “Pedimos mínimamente 500 pesos para poder sobrevivir, cubrir la inversión. Para que sea realmente rentable habría que hablar de 700, pero hoy sabemos que eso es casi imposible”, sostuvo. También hizo hincapié en otro problema crítico: las condiciones de pago. “Hay cheques a 120 días y no sirven en ese precio. Tienen que pagar al contado. Encima hay muchos cheques sin fondo dando vueltas”, denunció.
Hoff aseguró que la situación se repite desde la última zafra y podría agravarse. “Muchos productores todavía están esperando cobrar lo del año pasado. Si esto sigue así, este año va a pasar lo mismo”, advirtió. En ese sentido, reclamó mayor protagonismo del Estado provincial: “La provincia es autónoma y tiene que hacerse cargo. No pueden echarse la culpa entre Nación y provincia, alguien tiene que defender al productor”.
Sobre las gestiones recientes, comentó que participaron de una reunión en Posadas con distintos actores de la cadena yerbatera. “Por lo menos fue positivo poder sentarnos todos en una mesa y dialogar. Nosotros escuchamos y ellos también, pero no hubo nada concreto: ni precio, ni oferta”, explicó. Tras ese encuentro, se definió un cuarto intermedio, a la espera de una nueva convocatoria. “Necesitamos que sea lo antes posible, estamos en estado de emergencia”, insistió.
En cuanto a las medidas de presión, el productor fue claro: “Necesitamos el cese de cosecha y la unión de toda la cadena. Es la única manera de que esto se resuelva más rápido, que no se entregue la materia prima”. Para Hoff, la falta de organización debilita el reclamo y prolonga el conflicto.
También planteó una postura que puede generar debate en el consumo masivo: la necesidad de actualizar el precio en góndola. “Va a sonar contradictorio, pero se tiene que hablar de aumentar el paquete. El consumidor va a pagar más, pero va a saber que eso ayuda a toda la cadena”, argumentó. En esa comparación, cuestionó los valores relativos de otros productos: “Una gaseosa cuesta 4 o 5 mil pesos y te dura media hora, un paquete de yerba le dura días a una familia”.
El productor insistió en que la crisis no solo afecta a quienes trabajan directamente en la chacra, sino a toda la economía regional. “Si el productor está mal, la ciudad también está mal. No se consume, no se va a la peluquería, no se compra ropa, todo se frena”, explicó. A su vez, alertó sobre el impacto social: “Los tareferos están pasando hambre, los productores no pueden levantar la cosecha y muchos jóvenes se van a Brasil porque acá no hay oportunidades”.
Finalmente, Hoff apeló a un mensaje más amplio, vinculado al arraigo y al futuro de la provincia. “Queremos que a todos los misioneros les vaya bien, que haya trabajo digno. Que los jóvenes que se fueron puedan volver el día de mañana”, expresó. Y cerró con una definición que resume el momento del sector: “Esto puede ser chocante, nadie quiere pagar más, pero es necesario para sostener una actividad que es clave para Misiones”.