La canasta básica alimentaria fue determinada tomando en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto, de entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra esas necesidades durante un mes.
Los alimentos seleccionados y la composición de la canasta se fijó en base a los hábitos de consumo proporcionados por la Encuesta Nacional de Gasto en los Hogares (ENGHo).