La Iglesia reemplaza el aporte del Estado con una contribución de sus fieles en las escuelas

15 de diciembre de 2018

El Gobierno y la Conferencia Episcopal confirmaron a través de una resolución el proceso mediante el cual el Estado
dejará de financiar con $ 130 millones a la Iglesia Católica para hacer frente a los sueldos de obispos. A través de un régimen paulatino,
las escuelas de diferentes cultos serán agentes recaudadores para recibir
donaciones que serán depositadas en los cuentas de cada credo para cubrir la
financiación.

 

Los aportes serán voluntarios y la Iglesia renunciará a la
financiación estatal de manera progresiva. No habrá límites para las
donaciones.

 

Además, se convino que el Estado dará más publicidad a las
exenciones impositivas disponibles vigentes para los contribuyentes que
realicen contribuciones a sus respectivas iglesias. Hoy los aportantes pueden
desgravar Ganancias y solo pueden deducir hasta el 5%, pero son pocos quienes
conocen el beneficio. Se trata de una propuesta de la Conferencia Episcopal que el Gobierno aceptó.

 

También se facilitarán las herramientas para recibir
donaciones a través de códigos on line y tarjetas de crédito. En el Ejecutivo
destacaron que las nuevas herramientas tecnológicas amplían el universo de
donantes.

 

La resolución entrará en vigor el año próximo. La Iglesia anunció que por
ahora solo lo utilizará en algunas escuelas y en algunas diócesis. No hay
precisiones específicas sobre el tiempo en el que la Iglesia renunciará al
aporte del Estado, que figura en el Presupuesto 2019. En el Ejecutivo anticipan
que la Iglesia deberá profesionalizar la administración de sus cuentas.

 

Desde hace meses el secretario de Culto Alfredo Abriani
negocia con representantes de la Conferencia Episcopal,
que conduce Oscar Ojea, el mecanismo para que el Estado deje de financiar a la Iglesia de manera directa,
al que estaba obligado por la ley 22162, de sostenimiento del culto, sancionada
durante la última Dictadura.

 

Las conversaciones se multiplicaron en el medio de una
relación fría y cada vez más tensa entre la Iglesia y el Ejecutivo, que tiene un común
denominador: la desconfianza mutua. Participaron de los encuentros y de manera
periódica el secretario de Culto y funcionarios de jefatura de Gabinete y
Hacienda. Por el lado de la
Iglesia
estuvo el Obispo Auxiliar de San Isidro, Monseñor
Guillermo Caride.

 

Los representantes eclesiásticos vieron en diferentes
expresiones del Gobierno y en la discusión en las redes sociales la mano de
Marcos Peña. Incluso lo sugirieron en reuniones protocolares donde participó el
jefe de Gabinete. El ministro coordinador fue el encargado de comunicar el 14
de marzo durante su informe a Diputados y ante una pregunta de Carla Carrizo
(Evolución) cuál era el monto con el que el Estado financiaba a la Iglesia. No era la
primera vez que tenía que contestar esa pregunta, pero nunca antes había tenido
tanto eco.

 

La habilitación del debate sobre la legalización del aborto
en el Congreso, que finalmente fue rechazado, solo empeoró el vínculo entre la
cúpula eclesiástica y el Gobierno. Importantes funcionarios oficiales ven en
cada manifestación de la
Iglesia
la mano política del papa Francisco, desde el
Vaticano.

 

Abriani, hombre de Peña y segundo de su antecesor en el
cargo Santiago de Estada, busca perfilar el área para defender los intereses
del Estado. Sus allegados afirman que el vínculo institucional entre las partes
mejoró con la llegada de Jorge Faurie a la Cancillería. “(Susana) Malcorra se equivocó en hablar del Papa como un jefe de Estado más”,
afirman.

 

El secretario de Culto, que participó de dos reuniones con
el Papa, prefirió centrarse en la flamante resolución. «Es el fruto de un
trabajo conjunto entre la
Iglesia
y los equipos técnicos del Gobierno. La Iglesia propuso una
alternativa. Nosotros la evaluamos y generamos el instrumento legal para que lo
puedan aplicar», dijo. La medida -destacó- sirve para todas las
confesiones.

 

En tanto, la Conferencia Episcopal emitió un comunicado saludando la medida y agradeció al Ejecutivo por el
espacio de diálogo.

 

El próximo jueves, a las 10, está previsto que el Presidente
reciba en la Casa Rosada a la cúpula de la
Conferencia Episcopal
Argentina. Se trata de un saludo de fin
de año y navidad. Más allá del protocolo, los obispos trasladarían su
preocupación por la situación social. Esta semana el observatorio de la Universidad Católica publicó un nuevo índice de pobreza -con un marcado aumento- y recibieron un
documento crítico de dirigentes sociales.


CLARÌN.