Forzado por el malhumor social y, sobre todo, por la presión que le impuso el «fuego amigo» de Lilita Carrió y el radicalismo, el Gobierno ya tiene sobre la mesa un lista de posibles medidas para amortiguar el impacto del tarifazo.
En medio del «ruidazo» que se sintió en diversos puntos del país y tras los momentos tensos que se vivieron en el Congreso, Mauricio Macri dio el visto bueno para que sea Marcos Peña quien avance sobre los cambios.
La mayor preocupación está vinculada con las boletas de gas: de no haber modificaciones, a medida que baje la temperatura comenzarán a llegar a los hogares con sumas «explosivas» para el presupuesto familiar, lo que recalentará el malhumor social.
Los cambios que se vienen -con el claro objetivo de moderar los aumentos- empezarán a trazarse esta mañana, a partir de las 11, en la Casa Rosada.
En su despacho, Peña será anfitrión de Alfredo Cornejo (titular de la UCR, quien viene alzando la voz por el tarifazo), Mario Negri (jefe del bloque de la UCR en Diputados) y Juan Manuel López, mano derecha de Carrió.
También concurrirán los vicejefes coordinadores del Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.
Una de las vías que se estudia para reducir el impacto de las boletas será modificar la carga impositiva que los consumidores pagan junto con las tarifas.
Concretamente, una de las alternativas que está empezando a evaluar la Casa Rosada pasa por una reducción de la alícuota de IVA.
En la actualidad, los servicios públicos pagan un tributo del 27%. Se trata de una alícuota superior al 21% que abonan la mayoría de los productos y servicios.
En el primer borrador se estableció que esa carga diferencial podría reducirse seis puntos, con el objetivo de emparejarla con los demás servicios.