Según el comunicado de la Secretaría nacional esta actividad la hacen productores de distinto porte, repartidos por toda la provincia. Desde Rosamonte en sus campos del sur provincial hasta una significativa cantidad de pequeños productores de la zona del Alto Uruguay, San Pedro, Pozo Azul, Wanda, San Antonio y Andresito. Inclusive, el Ministerio del Agro y la Producción de la Provincia de Misiones, a través de sus técnicos y con fondos provenientes de préstamos internacionales en el programa PISEAR.
Indican además que este cultivo ha propiciado la expansión de maíces de alta productividad en el oriente provincial. “En el mismo sentido ha obrado el Ministerio provincial al proponer, aprobar y ejecutar, con fondos de reconversión dentro del Fondo Especial del Tabaco, la entrega de secadoras de granos, tractores e implementos de laboreo, siembra y aplicación de agroquímicos”, señalan.
“El cultivo de maíces híbridos o transgénicos en nuestra provincia no requiere de trámites o autorizaciones especiales, ni evaluaciones de impacto ambiental, ni está sujeto a otra voluntad que la de los productores que deciden comprar esa semilla y llevar adelante esos cultivos. El Estado Nacional no siembra maíz en Misiones. Lo hacen y lo seguirán haciendo los productores, en la medida en que quieran hacerlo”, explican.
Agregan que “desde la Nación se está proponiendo un modelo de desarrollo territorial y económico que permita recuperar la rentabilidad para el agricultor misionero. La falta de rentabilidad en el sector agropecuario provincial es lo que ha ocasionado el desastre de tener casi medio millón de hectáreas cultivables en abandono, sin uso alguno. Son los propios productores que, ante la nula rentabilidad, dejan de explotarlas. Eso, en una provincia que posee índices de pobreza de los más altos del país, es directamente un crimen. El agro misionero está por esta razón expulsando colonos de sus chacras todos los días. Sólo van quedando los más viejos. Los jóvenes se van a las ciudades y muchos terminan viviendo sólo de planes, sin trabajo y hasta en condiciones de indignidad, mendigando a las autoridades locales el acceso a una vivienda o a un terreno”.
Añaden que la propuesta de la Nación es incentivar el desarrollo de un modelo agronómico de alta productividad, teniendo en cuenta que el maíz es un producto con un mercado cierto, tanto en nuestra provincia como en Brasil, muy cerca de nuestra frontera. Y adonde se puede llegar a precios muy competitivos.
Argumentos de Nación
Producir maíces de alto rendimiento en Misiones puede generar múltiples beneficios. Es necesario contar con alimento balanceado a precios competitivos para producir localmente pollos, cerdo y leche, y reemplazar lo que compramos los misioneros al resto del país, por productos que ocupen mano de obra local. Además, si la capuera deja lugar a la agricultura de alto rendimiento, Misiones puede llegar a recibir, sólo por la exportación de maíz, más de 200 millones de dólares anuales que hoy no ingresan a la economía provincial. Y ello sin tener en cuenta el factor multiplicador que tiene dicho ingreso sobre la economía de los servicios relacionados con su producción, comercialización y transporte, a lo que se suman los impuestos que se perciben y su factor redistributivo.
Un desarrollo de estas características requiere, principalmente en nuestra provincia, de un trabajo en paralelo para preservar los bienes ambientales que son patrimonio de todos los misioneros y que caracterizan a nuestro territorio. Siempre se lo ha entendido así. Y para ello se requiere de la seria colaboración de todos los sectores interesados e involucrados.
El agro misionero necesita recuperar su pujanza. Hemos entendido que eso se logra generando alternativas superadoras de un estancamiento que lleva aún más tiempo que los casi veinte años de gestión del actual oficialismo provincial.
Creemos que el Estado no debe decidir qué se produce y qué no, sino que debe generar las condiciones para que los colonos decidan libremente el camino que consideren que es mejor para su bolsillo. Estamos proponiendo una visión de desarrollo que requiere de dialogo y trabajo conjunto. Esperamos que desde la Secretaría de Agricultura Familiar de la provincia revean su postura de rechazo y se avengan a trabajar en el tema en conjunto con la Nación, con el objetivo de hacer lo mejor para todos los misioneros.
El argumento fue firmado por Jerónimo Lagier, coordinador de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación en Misiones y Walter Kunz, director Nacional de Programas de Desarrollo Regional.
“Los transgénicos son incompatibles con la Soberanía Alimentaria”, la respuesta de Misiones
La Ministra de Agricultura Familiar de la provincia, Marta Ferreira, expresó un fuerte rechazo al convenio firmado entre la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación y la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), que impulsa la producción de maíz modificado genéticamente, puesto que atenta contra el esfuerzo de los agricultores que buscan darle valor a técnicas agroecológicas, cuidando del suelo (organismo vivo), la biodiversidad y el ser humano, a los fines de garantizar producciones saludables para todos. Y atenta contra las políticas provinciales para el sector establecido en las Leyes de Agricultura Familiar (ley VIII-69) y la ley de fomento a la Producción Agroecologica (ley VIII-68).
En este sentido, Ferreira indicó que durante años se ha trabajado en el resguardo de maíces criollos y Avachi Mbyá, y expresó: “Vamos a continuar trabajando en los bancos de semilla, rescatando las variedades que están adaptadas a nuestra suelo y trabajando en el proceso de mejoramiento de las condiciones de producción y conservación de las mismas para garantizar la seguridad y la Soberanía Alimentaria”.
Además, la Ministra puso énfasis en las leyes provinciales que avalan la producción agroecologica: la LEY VIII – N.° 68 DE FOMENTO A LA PRODUCCIÓN AGROECOLÓGICA, aprobada en la Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones, que considera a la producción agroecológica como el conjunto de prácticas basadas en sistemas agrícolas sustentables y tecnologías apropiadas, que respeten la diversidad natural y social y la diversificación de cultivos sin la utilización de insumos químicos, y la Ley VIII-N°69 DE AGRICULTURA FAMILIAR, expresa que deben llevarse a cabo acciones específicas para los pueblos originarios y sus comunidades, reconociendo sus técnicas, semillas, cultivos y saberes ancestrales, al mismo tiempo de promocionar el acceso a semillas nativas y criollas como prioridad en planes y programas productivos.
En este contexto, Marta Ferreira sostuvo que, el Decenio de la Agricultura Familiar promulgado por la ONU (2019-2025) y la aprobación de los Derechos Campesinos, nos da toda la fortaleza para consolidar las políticas provinciales señaladas en las leyes.
Y concluyó: “Para lograr la Soberanía Alimentaria, las semillas criollas y nativas son esenciales. Sin ellas, sería muy difícil poder continuar dando pasos acertados hacia nuestra independencia alimentaria.
Las Semillas nativas y criollas son además, esenciales para la conservación de nuestra biodiversidad.