El músico y compositor Osvaldo de la Fuente cuestionó la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante de Posadas que prohíbe la actividad de trapitos y limpiavidrios en la vía pública. A través de una publicación en Facebook, planteó que la medida no resuelve el problema de fondo y consideró que representa una forma de indiferencia frente a la exclusión social.
“Prohibir que pidan en los semáforos no resuelve nada. Es indiferencia con forma de ordenanza”, expresó el artista, quien puso el foco en las condiciones sociales que llevan a algunas personas a buscar ingresos mediante esas actividades informales.
En su reflexión, De la Fuente cuestionó la manera en que una parte de la sociedad observa a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. “Generamos una sociedad que excluye y descarta gente, y ahora ni siquiera queremos que nos molesten los trapitos. Eso dice mucho de cómo miramos al prójimo: como un estorbo, no como una persona”, escribió.
El músico también apuntó contra la tendencia a desplazar de los espacios públicos aquello que incomoda, sin abordar las causas que originan esas situaciones. “No nos molesta la pobreza, nos molesta verla. Y si la sacamos de la esquina, seguimos adelante con la conciencia tranquila”, sostuvo.
Frente a la prohibición aprobada en Posadas, el compositor defendió la necesidad de que estas realidades permanezcan visibles y generen una reacción social. “Yo digo que todo ese malestar tiene que pegarnos en la cara. Que nos incomode, que nos duela, que no nos deje pasar de largo”, manifestó.
La ordenanza impulsada por las concejales Valeria Gómez de Oliveira y Pablo Argañaraz prohíbe el cuidado, lavado y vigilancia informal de vehículos, la reserva de espacios y el ofrecimiento de esos servicios, incluso cuando no exista una exigencia de dinero. La normativa también habilita denuncias durante las 24 horas, controles municipales y sanciones mediante tareas comunitarias o actividades educativas.
Sin embargo, la disposición contempla mecanismos de acompañamiento para quienes actualmente desarrollan esas tareas, mediante capacitaciones, formación en oficios y posibles alternativas de inserción laboral. También prevé facilitar el acceso a orientación y tratamiento para personas que atraviesen consumos problemáticos.
En ese contexto, De la Fuente contrapuso la prohibición con las respuestas que considera necesarias para enfrentar la problemática y cerró su planteo con una definición sobre el rumbo que debería tomar la política pública. “Porque lo que hace falta no es esconder a nadie, sino trabajo, inclusión y contención”, concluyó.