Papas: su historia y beneficios para la salud al consumirla

27 de septiembre de 2020

Si se les permite crecer completamente, la planta de la papa puede producir una fruta incomible que se parece a un tomate.

Las papas son originarias de América del Sur, específicamente de la región Andina. Más tarde fueron introducidas a los europeos por exploradores españoles en el siglo 16. En muchos de sus viajes, los españoles usaron a las papas como una fuente de vitamina C para combatir el escorbuto.

Hoy en día, esta verdura se cultiva en todo el mundo y es el cuarto cultivo más producido, siendo el estado de Idaho uno de los productores más grandes.

Existen alrededor de 100 tipos de papas, cada una variando en tamaño, color, forma, sabor y contenido nutritivo. Los tipos más comunes tienen la piel y carne blanca amarillenta, piel y carne roja o son de color rosado.

Las papas de difieren de los camotes, aunque tengan muchas similitudes. Los camotes pueden aparecer en varios colores, incluyendo color crema, amarillo anaranjado, rosa y morado. Por otro lado, las papas tienen la carne blanca o amarillo pálido con piel café, roja o amarilla. Pueden ser lisas o de piel áspera.

Sus perfiles nutritivos también son diferentes. Las papas son altas en almidones, mientras que el camote tiene más fibra. Muchos opinan que el camote es una opción más saludable, ya que tiene niveles más altos de nutrientes como las vitaminas C y A.

Algunas variedades de papas, especialmente si son fritas, son una pesadilla para la salud. Sin embargo, cantidades moderadas y métodos de cocina sanos pueden maximizar los beneficios. Además, las papas son más versátiles en la cocina y más económicas.

Hoy en día, las papas se venden comúnmente y son consumidas en forma de grasosas papas francesas o papas fritas en chips. Estos productos procesados son una fuente de grasas no saludables como las grasas trans, otros ingredientes procesados y aditivos químicos.

El consumo excesivo de papas procesadas puede llevar una serie de problemas de salud, incluyendo obesidad, problemas del corazón y hasta cáncer.

Quitándoles los aceites y grasas insalubres, las papas son bajas en calorías, y proveen fibra y algunos nutrientes. En cantidades balanceadas, pueden ofrecer protección contra cáncer y enfermedades cardiovasculares.

La cáscara de la papa es una buena fuente de fibra soluble e insoluble, y esto puede ayudar a prevenir constipación y un colesterol LDL más bajo. El contenido de fibra en la papa también puede apoyar la digestión y absorción de azúcares simples.

Las papas son una de las fuentes más abundantes de vitaminas B, especialmente la vitamina B6 o piridoxina, tiamina, niacina, ácido pantoténico y folato. También es una excelente fuente de minerales como manganeso, fósforo, cobre, potasio, magnesio y hierro.

Fito nutrientes con efectos antioxidantes, como los flavonoides, carotenoides y ácido caféico también se encuentran en las papas.

Las papas rojas y rosadas contienen suficientes concentraciones de vitamina A, así como carotenos y zeaxantina.

En los años 1800s, las papas eran tan valiosas cono es oro por su contenido en vitamina C. Sin embargo, durante finales de 1500s, exploradores españoles fallaron en reconocer esto y se enfocaron en encontrar plata y oro al llegar a Sud América.

Las papas fueron usadas como raciones básicas para los conquistadores, y como alimento para el ganado. En 1899, durante la fiebre de oro Kondike en Alaska, mineros comenzaron a ver el valor nutritivo de la papa y cambiaban oro por ellas.

En Octubre 1995, la papa blanca se volvió el primer cultivo de sembrarse en el espacio. Este fue un proyecto conjunto de la NASA y la Universidad de Wisconsin, Madison. Investigadores salieron con esta tecnología para alimentar a los astronautas en viajes al espacio largos, y con la esperanza de que pudiera sostener a futuras colonias en el espacio.

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