La Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), liderada por Armando Cavalieri, confirmó que los empleados del sector percibirán los aumentos correspondientes al trimestre abril-junio, a pesar de que el convenio todavía no fue homologado por la administración nacional.
El entendimiento contempla una suba salarial escalonada del 5,4%, a aplicarse de manera acumulativa: 1,9% en abril, 1,8% en mayo y 1,7% en junio. A esto se suman montos no remunerativos por $115.000, distribuidos en tres tramos: $35.000 en abril, $40.000 en mayo y $40.000 en junio. Esta última cuota pasará a formar parte del salario básico a partir de julio.
El ministro de Economía, Luis Caputo, expresó su desacuerdo con estos incrementos, ya que superan el tope del 1% mensual que el Ejecutivo pretende imponer como parámetro en las paritarias, con el objetivo de contener la inflación. En ese sentido, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, sostuvo que “si uno permite que el salario se vaya más allá de lo que se ha establecido como pauta o como tope, obviamente los precios aumentan y los que reclaman hoy por aumento del salario vuelven a pedirlo más adelante porque otra vez suben los precios”.
Desde el sindicato señalan que el rechazo oficial a convalidar los acuerdos impide que los sueldos se actualicen en línea con la inflación, que en marzo registró un 3,7%, superando los ajustes salariales pactados anteriormente.
A pesar de ese contexto, FAECYS subrayó que el acta firmada con las cámaras empresariales (CAC, CAME y UDECA) contempla una cláusula que habilita el pago de los aumentos, incluso sin homologación. En ese marco, las empresas podrán abonar los montos bajo el concepto “pago anticipado a cuenta del Acuerdo Colectivo Abril 2025”, lo cual luego será regularizado cuando el acuerdo reciba el aval correspondiente.
Como resultado de esta paritaria, el salario básico con presentismo alcanzará los $1.123.000 desde mayo, cifra que se reflejará en los haberes a cobrar en junio.
Que las empresas decidan avanzar con el pago del aumento, pese a la falta de validación administrativa, se interpreta como un gesto de respaldo al gremio y una señal de compromiso con sus trabajadores, en un escenario económico inestable.