El animal fue llevado hasta una reserva ubicada en Candelaria, quedando bajo el cargo del Ministerio de Ecología de la provincia.
La decisión se resolvió en función del comportamiento habituado a la presencia humana mostrado por el animal y a la prioridad que sostiene la administración de Parques Nacionales, en estos casos, orientada a garantizar la seguridad de las personas y se enmarca en el protocolo resultante del “Manejo de Animales Problemas en las Áreas Protegidas”, aprobado por la Resolución 136/2001.