El Concejo Deliberante de Posadas comenzó a analizar un proyecto de ordenanza que busca regular las clases deportivas y entrenamientos grupales que se desarrollan en la Costanera, plazas, parques y otros espacios públicos de la ciudad. La iniciativa propone la creación de un registro obligatorio para instructores, además de una serie de requisitos vinculados a la seguridad y el uso de los espacios comunes.
La propuesta, impulsada por la concejal Luciana Scromeda, plantea la conformación de un Registro Digital de Espacios Públicos Deportivos. Allí se identificarán las zonas habilitadas para la realización de actividades físicas grupales y la capacidad máxima permitida en cada sector, con el objetivo de evitar la concentración excesiva de personas y mejorar la convivencia con otros usuarios.

Entre las exigencias previstas para profesores, entrenadores e instructores figuran la acreditación de títulos o certificaciones, la contratación de seguros de responsabilidad civil y accidentes personales, la presentación de un plan de actividades y la capacitación actualizada en RCP y primeros auxilios. Además, los permisos tendrían vigencia anual y estarían sujetos a renovación.
Como parte del sistema de control, cada instructor habilitado recibiría una credencial con código QR que permitiría verificar en tiempo real si cumple con todos los requisitos establecidos por la normativa. También se contemplan obligaciones relacionadas con el cuidado de la infraestructura pública, la limpieza de los espacios utilizados y la prohibición de emplear árboles o monumentos como soporte para elementos de entrenamiento.
La iniciativa generó un intenso debate en las redes sociales. Mientras algunos usuarios respaldaron la idea de establecer reglas claras para garantizar la seguridad de quienes participan en las actividades, otros cuestionaron la propuesta y consideraron que existen problemáticas más urgentes que deberían ser atendidas por el cuerpo legislativo local.
Entre los comentarios críticos que circularon en distintas plataformas aparecieron cuestionamientos sobre una posible excesiva burocratización de la actividad. Algunos usuarios incluso ironizaron con frases como “ahora se viene el impuesto por caminar” o señalaron que la medida tendría un fin meramente recaudatorio. Sin embargo, el proyecto no contempla ningún tributo específico para quienes utilizan los espacios públicos de manera recreativa e individual, ya que la regulación apunta únicamente a actividades organizadas con fines comerciales.