Era demasiado rápido para los rivales, pero no pudo escapar de los detectives, que sin que él lo supiera lo vigilaban desde la mañana. Cuando el árbitro pitó el final del primer tiempo, los policías emergieron de entre los espectadores y lo detuvieron.
No fue un trabajo fácil: los otros diez jugadores y varios más se opusieron al arresto, al punto que fue necesario desenfundar las armas. Sólo entonces el trabajo pudo realizarse.
Aunque de película, así fue la detención de “Oca” de 35 años, en la tarde del último sábado en Miguel Lanús, cuando disputaba un partido de un torneo barrial. El temible delincuente gozaba hasta ese momento de libertad condicional, beneficio al que había accedido hace cerca de un año mientras cumplía una condena de diez años en la cárcel de Loreto por cinco robos calificados previos.
Ahora los investigadores tienen pistas firmes para suponer que su regreso a las calles fue también su retorno al crimen.
Según se pudo saber, los detectives le endilgan al detenido al menos tres nuevos violentos asaltos perpetrados durante los últimos meses en el sur provincial: el robo de 315 mil pesos a un constructor que terminó baleado en el barrio San Marcos de Posadas, el asalto a una distribuidora de Apóstoles con un botín de 250 mil pesos, y la toma de rehenes de un “cambista” y su familia en Ñu Porá para llevarse 200 mil pesos.
Fuente: Primera Edición-