“A veces, uno piensa que el Ministerio de Derechos Humanos se dedica solo a apremios ilegales o memoria, verdad y justicia, pero hay otras cuestiones: acompañar acciones solidarias y estimular la ayuda mutua, generar organizaciones, llegar a las casas con programas de huerta”, reflexionó.
Consideró que “el punto más débil es la necesidad de la gente”, y mencionó, como ejemplos, situaciones de desalojo y falta de documentación, que hace que las personas no tengan acceso a una asignación o pensión.