El proyecto del PAyS propone la creación del Programa Provincial de Erradicación y Reconversión de Teales Improductivos, destinado a productores con un máximo de 25 hectáreas, que recibirían subsidio del gobierno provincial para pagar las horas máquina que requiere la erradicación del cultivo.
Los beneficiarios podrían dedicar hasta cinco hectáreas de sus tierras a la siembra de otros granos a través del Programa Pro Alimentos, con sus correspondientes condiciones de reconversión, producción y recupero.
«Es imposible que pueden afrontar los costos»
Al fundamentar el proyecto, el diputado Héctor “Cacho” Bárbaro, acompañado en la iniciativa por sus pares Martín Sereno y Myriam Duarte, señaló que la bajísima rentabilidad que las actuales condiciones les imponen a los pequeños productores, le tornan “imposible afrontar los costos que acarrea la erradicación, que requiere del uso de máquinas retroexcavadoras u otras similares”.
Esas mismas condiciones de rentabilidad son las que “deciden a muchos de esos productores a no levantar la cosecha del té, de lo que resultan cientos, sino miles, de hectáreas improductivas, y paralelamente, “la mayoría apenas subsiste, y muchos abandonan los teales, lo que genera desocupación, pérdida de circulación de dinero en los pueblos cercanos a sus tierras y una suma de imposibilidades que redunda en el éxodo de esas áreas rurales hacia las zonas periféricas de las ciudades grandes”.
Problemas derivados de la altísima concentración
Sobre un total de 33.000 hectáreas destinadas a la plantación de té en la provincia, con unos 3.500 productores, la industria misionera genera ingresos por unos 100 millones de dólares anuales.
El 70% de esos fondos se reparten entre las cinco mayores firmas dedicadas a la actividad, y el 30% restante corresponde a los pequeños productores.
Los grandes productores, que plantan el llamado té clonal, de mayor rendimiento, producen alrededor de 25.000 kilos por hectárea. Están los productores medios, que dependiendo de las condiciones climáticas producen hasta 15.000 kilos por hectárea del té implantado por semilla; y en el nivel más débil de la estructura se encuentran los productores con baja productividad,que producen anualmente hasta 9.000 kilos por hectárea.
La principal razón de las condiciones desfavorables es, precisamente, la altísima concentración que se produjo en los últimos años en torno a la industria.
Hectáreas recuperadas para alimentos
Más de 2.000 mil familias misioneras que destinan a la plantación de té entre 5 y 10 hectáreas, según los datos del Censo Tealero 2015, deberían vivir hoy de la producción del té, tanto si fueran propietarios de las plantaciones, o como personal dedicado a la cosecha, poda, fertilización y otras tareas relacionadas a la actividad.
“Entendemos que los recursos que requiera el programa, que tendrá una duración de tres años, prorrogable por uno más, serán amortizados con creces con la cantidad de hectáreas recuperadas para la producción de alimentos o de granos, hoy mucho más efectivas y rentables que la producción del té”, señaló Bárbaro.
Agregó que esto no sería obligatorio, y les daría una herramienta «a quienes se dan cuenta de que no les cierran los números, que están regalando el té a las exportadoras y necesitan variar la producción. Para un colono que tiene una pequeña propiedad se hace imposible afrontar los costos que implica arrancar el té y esto sería una oportunidad de que el Estado lo asista económica y financieramente para sembrar una parte de su superficie con otros productos”.
Indicó que si el productor destina «esa misma tierra a plantar sandía o a criar cabritos, seguramente tendrá una renta mayor. Hasta podría decirse que con cinco sandías por mes gana más plata que plantando té», graficó el legislador.
