De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la circulación o transmisión comunitaria,
es el momento en el que ya no es factible relacionar
los casos confirmados de personas contagiadas a partir de un caso conocido y a
lo largo de una cadena de transmisión. Es decir que hay
transmisión comunitaria cuando el virus circula (o comienza a hacerlo) libremente en la sociedad,
sin que sea posible identificar cuándo, cómo y a partir de qué las personas
están transmitiendo el virus y contagiándose entre sí.
Todos comenzamos a estar en mayor riesgo.
¿Por qué? Porque cuando los casos son importados es factible aislar a la persona
contagiada y a aquellos con quienes tuvo un contacto estrecho; hasta es posible
identificar a los contactos secundarios. Pero cuando el virus circula
libremente en la sociedad ya no hay posibilidad de
aislar a los contagiados. Se pierde la posibilidad de
identificar y mantener en cuarentena a quienes aún no tienen un diagnóstico
confirmatorio de enfermedad.
¿Por qué? Porque cuando los casos son importados es factible aislar a la persona
contagiada y a aquellos con quienes tuvo un contacto estrecho; hasta es posible
identificar a los contactos secundarios. Pero cuando el virus circula
libremente en la sociedad ya no hay posibilidad de
aislar a los contagiados. Se pierde la posibilidad de
identificar y mantener en cuarentena a quienes aún no tienen un diagnóstico
confirmatorio de enfermedad.
Los casos importados serán menos numerosos, mientras que aumentarán los casos locales. Y
de personas portadoras del coronavirus, en general.
de personas portadoras del coronavirus, en general.
Esto implica que tenemos que ser más cuidadosos.
Respetar más aún el aislamiento. Salir lo menos posible de la
casa o el departamento, reducir las salidas a la calle solo
para cuestiones indispensables (como comprar alimentos o ir a una farmacia, en
lo posible concentrando la actividad en no más de uno o dos días a la semana).
Respetar más aún el aislamiento. Salir lo menos posible de la
casa o el departamento, reducir las salidas a la calle solo
para cuestiones indispensables (como comprar alimentos o ir a una farmacia, en
lo posible concentrando la actividad en no más de uno o dos días a la semana).