Cualquier tipo de infestación por
parásitos no solo provoca malestar en el animal sino que, además, puede
llegar a ser muy peligrosa para su salud. Pueden desencadenar vómitos,
diarreas, enfermedades y llegar a afectar negativamente a los órganos
vitales. Además, algunos de los parásitos de los perros son zoonóticos,
lo que significa que pueden transmitirse a los humanos.
Se recomienda la desparasitación interna de los perros al menos cada 3 meses, una por cada estación del año.
En el caso de la desparasitación externa, dependerá de la duración del producto y la marca que elijas. Puede ser cada mes o cada cuatro meses, ¡incluso cada ocho!
En cualquier caso, la desparasitación de los perros adultos depende mucho del estilo de vida
que lleven y del entorno en donde vivan; un perro que vive en casa y
sale poco a la calle, no necesita la misma protección que un perro que
vive en exterior o va al campo a diario.
Los parásitos internos
pueden llegar a nuestro perro por diferentes vías de contagio. Además
de por contagio directo a través de la leche materna, como hemos visto
en el artículo de desparasitar perros cachorros, puede suceder por oler
el suelo o por comer algún alimento infectado.
Aunque
los más comunes son los gusanos intestinales, también pueden ser
pulmonares o del corazón. El contagio más común es por el contacto con
las heces de perros ya infestados. Los huevos que expulsan en las heces
pueden permanecer hasta 5 años vivos y contagiar fácilmente a un perro
sano.
Podrás decantarte por jarabes, pastillas o comprimidos palatables, con diferente duración según la marca. Por lo general, hay que desparasitar perros internamente cada 3 meses.
La pastilla de desparasitación hace
efecto a las pocas horas de dársela, lo que significa que, si tiene
parásitos, los empezará a expulsar el mismo día de la toma.
La desparasitación interna de los
perros evitará síntomas como la diarrea, los vómitos, el dolor de
estómago, la inflamación, la apatía, la falta de apetito y la pérdida de
peso. Además, no olvidemos que los parásitos pueden llegar a provocar problemas de salud muy serios que afectan al corazón y al sistema respiratorio.