Renunció el viceintendente de Ituzaingó: “Me voy con las manos limpias”, afirmó

10 de agosto de 2018

Motta confirmó la presentación de su renuncia “lo acabo de presentar ante el Concejo Deliberante y ante el Señor Intendente. No vine a la política a hacer negocios, pero tampoco a hacer silencio. Durante estos ocho meses de gestión, me vi absolutamente atado de pies y manos para responder a las necesidades básicas de los ituzaingueños que se acercaban a mí, ya sea con una inquietud, una necesidad, o un entendible reclamo».


En diciembre de 2017 el liberal Raúl Motta asumió como viceintendente de la municipalidad de Ituzaingó acompañando en la fórmula al radical, Eduardo Burna.



CARTA ABIERTA A LOS CIUDADANOS DE ITUZAINGÓ
Habiendo presentado formalmente mi renuncia al Ejecutivo Municipal, siento la necesidad y la enorme obligación de dar cuenta de la decisión tomada al pueblo que me votó, y también a los que no me votaron, porque fue luego de un intenso proceso democrático que fui proclamado vice- intendente de todos los ituzaingueños, y es a este pueblo al único a quien me debo.

En el momento de concertar la alianza política que terminó con el triunfo de la fórmula Burna-Motta, actué de buena fe, deponiendo diferencias personales y aspiraciones propias, en pos de lo que creía –profundamente- era la mejor opción para todos los ciudadanos, que queríamos dar vuelta la página, y vivir un Ituzaingó mejor. En campaña dije varias cosas, hice promesas, y es en honor a una de ellas que en este momento dejo de formar parte de este gobierno: entro con las manos limpias, y me voy con las manos aún más limpias.

No vine a la política a hacer negocios, pero tampoco a hacer silencio. Durante estos ocho meses de gestión, me vi absolutamente atado de pies y manos para responder a las necesidades básicas de los ituzaingueños que se acercaban a mi, ya sea con una inquietud, una necesidad, o un entendible reclamo. No demandaban gastos millonarios, ni asistencialismo, reclamaban una mínima presencia del estado municipal, y ni yo ni los sectores que dependían de mi, lograban allanar ningún reclamo, por que se nos negaban recursos básicos, nos sometían a una desautorización permanente, y fracasaban constantemente las gestiones que realizábamos, para no canalizarlas por ningún otro lado, simplemente, para no dejarnos hacer.

La impotencia y desazón con la que cargué cada día que me vi impedido de resolver un problema tan sencillo que yo podría haber solucionado con una máquina, o una carga de madera, terminaron por quebrarme el espíritu. No vine a la política a dejar pasar las injusticias, ni a convalidarlas. Sea cual sea el costo político que mi decisión genere tanto para mí como para mi espacio político, estoy convencido de que nos define la acción, y jamás la omisión. Es por eso que esta situación es para mí moralmente insostenible. Aun desde que ejercía la actividad privada siempre encontré la forma de dar la mano, de hacer por el otro lo que creí que debía hacerse, y hoy, estando en el lugar indicado para hacerlo institucionalmente, me encuentro con que este proyecto tiene otras prioridades, a las que claramente no les seré funcional.

Soy un hombre de palabra, mi vida fue trabajar duro cada día, y el pueblo que me vio crecer puede dar cuenta de ello. Mi patrimonio no tiene un solo bache, no apareció de la noche a la mañana, y así continuará siendo. Se de esfuerzo, de perseverancia, de triunfos, y también de derrotas. No obstante ello, no vivo este momento como una derrota, sino como la afirmación de que mis convicciones no tienen precio ni coyuntura, estoy para trabajar por el pueblo, no para cobrar un sueldo ni hacer negocios con la política. Ocupar un lugar indiferente, cómplice, neutral y servil, no es para mi, no me prestaré a ello, y de ninguna manera me mantendré impotente y resignado a una función vacía, inoperante, desde la que nada puedo hacer por las personas que me votaron. 

Me han dicho que yo no era un hombre para la política, y lo que en realidad sucede es que algunas políticas no son para mí. 

Saludo afectuosamente a todos mis compoblanos, y agradezco sinceramente a aquel que se tome el tiempo de leer estas líneas.-
De consideración
RAÚL MOTTA.