El servicio de colectivos comienza a normalizarse este viernes por la siesta en Posadas, Garupá y Candelaria, luego de que se levantara la medida de fuerza impulsada por los choferes en reclamo de salarios adeudados.
El paro se había iniciado en la madrugada del jueves bajo la modalidad de retención de tareas y dejó a miles de usuarios varados durante más de un día.
La interrupción afectó de lleno al transporte urbano en el área metropolitana, con unidades fuera de circulación. Recién en las últimas horas, tras avances en el pago de haberes, comenzó a restablecerse progresivamente la frecuencia.
En cuanto a la situación de las empresas, se conoció que San José ya canceló la totalidad de los sueldos pendientes, mientras que Tipoka y Casimiro realizaron pagos parciales y se comprometieron a completar lo adeudado en el corto plazo. Este escenario permitió destrabar el conflicto en la zona capital.
Sin embargo, el panorama no es uniforme en toda la provincia. En localidades del interior, como Oberá, el problema continúa sin resolución, por lo que el servicio sigue afectado a la espera de una solución similar.
El trasfondo del conflicto está vinculado a la demora en la llegada de fondos nacionales destinados al sistema de transporte, lo que impactó directamente en el pago de los salarios correspondientes a marzo. La situación no es exclusiva de Misiones y se replica en distintos puntos del país.
Desde el sector advierten que, más allá de la reactivación del servicio, persisten dificultades estructurales que mantienen en tensión al sistema. El atraso en los subsidios, el incremento sostenido de los costos operativos, especialmente el combustible, y la baja en la cantidad de pasajeros configuran un escenario complejo que podría derivar en nuevas medidas si no hay respuestas de fondo.