Según un ranking, Argentina es el tercer país menos competitivo del mundo

29 de mayo de 2019

El ranking de IMD, que se elabora desde 1989 y en el que la
Argentina es considerada desde 1994, ubica al país en el puesto 61 sobre 63
naciones. Es cierto que siempre se mantuvo en los últimos lugares. De hecho,
entre 2002 y 2004 se acomodaba en el segundo peor escalón, y tras una remontada
en 2012 y 2013 volvió a los últimos puestos. Luego llegó una mejora en 2016,
pero la devaluación y la crisis provocaron un nuevo derrumbe.

 

 

El ranking se elabora sobre 235 indicadores, entre
estadísticas «duras» como el desempleo, el PIB y el gasto
gubernamental en salud y educación, y datos «blandos» que surgen de
una encuesta de opinión a ejecutivos y que fueron 70 en el caso de Argentina.
Esta información se divide en cuatro categorías: rendimiento económico,
infraestructura, eficiencia gubernamental y eficiencia comercial, para dar una
puntuación final para cada país.

 

Las mejores notas para el país fueron en infraestructura y
eficiencia en los negocios. El informe destaca como positivo de la Argentina la
concentración de las exportaciones, los precios de los combustibles, el costo
de vida y los flujos de inversión directa en relación al PBI. Mientras que lo
negativo es la inflación y la balanza de cuenta corriente, entre otras
variables.

 

Asimismo, en la categoría “eficiencia del gobierno” IMD
resalta las políticas inmigratorias, el ingreso disponible, tasa efectiva del
impuesto a la renta personal, ingresos fiscales recaudados e inversores
extranjeros. Las debilidades principales son la inestabilidad del tipo de
cambio y el costo del capital, la política del Banco Central, subsidios,
incentivos a la inversión, finanzas públicas, el fondeo de las jubilaciones y
las regulaciones laborales.

 

 

Por el lado de la eficiencia en los negocios, el estudio
destaca remuneración del management –debido a que con la devaluación los
salarios bajaron en dólares-, condiciones de mercado cambiantes, remuneración
de los servicios profesionales, niveles de compensación, amenazas y
oportunidades, mano de obra calificada y flexibilidad y adaptabilidad. Y tiene
sus peores notas en crédito y necesidad de reformas económicas y sociales,
donde ocupan el último lugar, servicios bancarios y financieros, imagen del
país en el exterior y satisfacción del cliente, entre otras.

 

IMD califica positivamente la inversión en
telecomunicaciones, el costo de la electricidad para las industrias y la
relación entre la cantidad de maestros y alumnos, entre otros. Pero considera
baja la cantidad de los graduados en ciencias e ingeniería, y la inversión
total en educación.

 

La entidad recomienda a la Argentina – mantener el ritmo
previsto de reducción del déficit público real, teniendo en cuenta la tasa de
crecimiento económico, y reducir los costos monetarios para la creación de
empleo en el sector formal. Además sostiene que la recuperación económica y la
estabilidad deben tener en cuenta también la red de seguridad social.


FUENTE: ÁMBITO.