Los bancos suben las tasas de plazos fijos y ya pagan más de 50% tras los cambios del BCRA

27 de agosto de 2025

La decisión del Banco Central de aumentar nuevamente los encajes bancarios llevó a las entidades financieras a subir otra vez las tasas que ofrecen a los ahorristas. El objetivo es captar más depósitos en un escenario de tensión de liquidez, lo que a su vez encarece el crédito para empresas y particulares.

Según el último dato oficial, el promedio de tasas para plazos fijos a 30 días llegó al 51,3%. Hace apenas diez días el rendimiento rondaba el 43% y un mes atrás estaba en torno al 33%. El cambio en el esquema de encajes, que ahora exige un cómputo diario en lugar de mensual, complicó el manejo financiero de los bancos y disparó la competencia por los depósitos.

En los bancos privados líderes, las tasas ya se ubican claramente por encima del 50%. Galicia paga entre 50% y 58%, Macro entre 53% y 56%, Supervielle 51%, BBVA entre 45% y 48% y Santander entre 38% y 41%. Entre los públicos, Nación subió al 47% y Provincia al 48%. También hay entidades más pequeñas que ofrecen rendimientos altos, como CMF (52%), Reba (50%), Bica (51%) y Voii (51%).

Las tasas, sin embargo, pueden cambiar en cualquier momento. En varias entidades reconocen que deberán seguir ajustándolas en función de la nueva normativa del BCRA y de las necesidades de liquidez. En depósitos grandes, sobre todo corporativos, la competencia se vuelve más fuerte: un banco de primera línea tomó un depósito por $1.000 millones a una tasa del 60% tras disputarse al cliente con otras entidades.

La expectativa del mercado está puesta en la licitación de bonos del Tesoro, prevista para mañana, donde se ofrecerán títulos con más de 60 días de duración que podrán usarse para integrar encajes. El Gobierno espera que los bancos acudan a esa colocación para evitar que sus pesos inmovilizados rindan 0, asegurando así un piso de financiamiento para el Tesoro.

El lado negativo de esta suba de tasas para los depositantes es el encarecimiento del crédito. Hipotecarios y prendarios prácticamente dejaron de otorgarse en nuevas operaciones, limitándose los bancos a cerrar los préstamos ya iniciados. En los créditos al consumo, la cautela también crece por el aumento del fondeo y el riesgo de morosidad.

Con el nuevo esquema, el Gobierno prioriza bajar la inflación por encima del sostenimiento de la actividad económica. La estrategia apunta a absorber pesos del mercado para evitar presiones cambiarias y un rebrote inflacionario, aunque eso signifique un enfriamiento del crédito y una mayor carga financiera para las empresas y los hogares.