La devaluación de 2018 impactó de lleno en la industria
automotriz. La pérdida en el poder adquisitivo produjo una fuerte caída en las
ventas con un traslado a la baja de la producción en la industria. Si bien el
valor de los precios medidos en dólares se mantiene en promedio dentro de los
rangos mundiales, luego de la depreciación Argentina se transformó en uno de
los países más caros: hacen falta más de 26 sueldos promedio para poder comprar
un vehículo.
Un informe realizado por el Instituto de Economía de la
Universidad Argentina de Empresa señaló que Argentina se ubica dentro del
promedio internacional en cuanto al valor estimado de un auto. Para el análisis
se comparó el precio de un Volkswagen Golf 1.4 en 12 países.
Por caso, India registra el valor más bajo entre los
analizados con u$s11.300, seguido por Rusia con u$s19.281 y Australia en
u$s19.400, mientras que completan los primeros cinco EEUU con u$s 20.175 y
Venezuela, donde cuesta u$s 22.800. En tanto que en Argentina ronda los u$s
23.810, apenas por encima de Alemania donde el precio ronda u$s 23.112.
Si bien no se vislumbra una diferencia notable entre los
distintos países analizados respecto al precio local, a la hora de comparar la
cantidad de salarios necesarios para comprar dicho vehículo Argentina aparece
como el más caro.
El resultado arrojó que en EEUU se necesitan 4,3 sueldos
promedio para llegar al “sueño del auto propio”. Se trata del país más
ventajoso para los trabajadores que deseen invertir su salario en un vehículo.
Siguiendo esa línea, Australia vuelve a aparecer en el podio
– esta vez en segundo lugar – al necesitarse apenas 5,1 sueldos promedio.
Alemania completa los tres primeros con 5,9.
El caso argentino aparece en último lugar, incluso por
debajo de Venezuela y Brasil, los otros dos países de la región, donde se
necesitan 19 y 22,8 salarios respectivamente. Para los locales, la tarea se
dificulta aún más ya que hacen falta 26,5 sueldos promedio.
Esto se debe a que si bien el valor de los autos medido en
moneda extranjera no varió en el último tiempo, los sueldos se vieron afectados
producto de depreciación del peso. Así, el país se ubica en el último lugar del
estudio.
La recesión económica y la depreciación acusaron recibo en
la industria automotriz local. Luego del golpe de 2018, la producción se redujo
30,7% en comparación interanual durante el primer trimestre de 2019. A las
complicaciones por las elevadas tasas de interés y una menor cantidad de
canales de financiación, se le sumó ahora las dificultades salariales de los
argentinos a la hora de querer comprar un vehículo. La crisis, se siente cada
vez más.
ÁMBITO.