Hablando en una entrevista con Axios para el canal HBO,
Trump dijo: «Somos el único país
del mundo donde una persona entra, tiene un bebé y el bebé es esencialmente un
ciudadano de Estados Unidos por 85 años con todos sus beneficios», aseguró
el presidente.
«Es ridículo y se tiene que acabar (…) está en marcha
y ocurrirá con una orden ejecutiva», amenazó.
Pero el presidente está equivocado. Existen numerosos países
que otorgan la nacionalidad por nacimiento, como Canadá, México o Argentina.
Con todo, es la primera vez que un presidente de Estados
Unidos va tan lejos en política anti-inmigración. Pero la retórica le viene
bien de cara a las elecciones legislativas del próximo martes. La caravana es
«el gran demonio que se cierne» sobre los estadounidenses. Y él está
listo para protegerlos. Por eso también ya anunció que enviará a la frontera a
por lo menos 5000 soldados, y armará «ciudades de carpas», para
encerrar a quien cruce la frontera.
Trump cree que centrarse en la inmigración animará a su base
y ayudará a los republicanos a retener el control del Congreso.
Anticonstitucional
Revocar la nacionalidad por nacimiento podría desencadenar
una batalla legal sobre la capacidad unilateral del presidente de cambiar una
enmienda a la Constitución. La 14ta Enmienda garantiza este derecho a todos los
niños nacidos en Estados Unidos.
Preguntado por la legalidad de una orden ejecutiva de este
tipo, Trump dijo: «Están diciendo que puedo hacerlo solo con una orden
ejecutiva».
El mandatario señaló que los abogados de la Casa Blanca
están revisando su propuesta. No está claro qué tan rápido actuaría una orden
ejecutiva.
Mientras la caravana de miles de centroaméricanos continúa
su lenta marcha por México, y varias marchas más de inmigrantes cruzan desde
Guatemala con la misma intención de llegar a Estados Unidos, Trump dio la orden
de alojar a los miles de «invasores» en «ciudades de
carpas» y contenerlos con los más de 5.000 efectivos militares, que ya
empezaron a ser enviados a la frontera con México.
«Si solicitan asilo, los vamos a retener durante el
tiempo que dure el juicio. Los vamos a retener, vamos a construir ciudades de
carpas, vamos a construir carpas por todas partes», amenazó en diálogo con
su canal amigo Fox News.
«No vamos a construir estructuras y gastar todos esos
cientos de millones de dólares. Tendremos carpas, serán muy agradables, y ellos
(los migrantes) van a esperar, y si no reciben asilo se van», añadió.
«Cuando la gente se entere qué está pasando, verás que
mucha menos gente vendrá», siguió.
El Pentágono ya puso manos a la obra al plan de seguridad
del presidente frente a la caravana de migrantes. «De aquí al final de la
semana vamos a desplegar cerca de 5.000 soldados en la frontera suroeste»,
dijo a la prensa el general de aviación Terrence O»Shaughnessy.
Este despliegue -muy superior a los 800 mencionados la
semana pasada- representa un considerable incremento a la presencia militar en
la frontera, donde 2.100 efectivos de la Guardia Nacional trabajan desde abril
en tareas logísticas.
Pese a las amenazas, la caravana de hondureños seguía su
avance por México y avanzó este lunes hasta Niltepec, en Oaxaca (sur), mientras
centenares más entraban a ese país cruzando el caudaloso río Suchiate, en la
frontera con Guatemala.
Según las autoridades fronterizas estadounidenses hay un
grupo de cerca de 3.500 personas entre Oaxaca y Chiapas, y otro de cerca de
3.000 congregado en la frontera entre Guatemala y México.
En plena campaña por las cruciales elecciones legislativas
del 6 de noviembre, Trump ha aprovechado la caravana de migrantes, a la que
califica de «invasión», para agitar su retórica anti-inmigración.
«Por favor, regresen, no serán admitidos en Estados
Unidos a menos que pasen por el proceso legal. ¡Esto es una invasión de nuestro
país y el ejército lo espera!», dijo Trump este lunes.
La organización de defensa de los derechos humanos ACLU
recordó que está prohibido por ley que el personal militar se encargue de las
leyes migratorias, y que no hay una emergencia que justifique este despliegue.