La Plaza de la República, escenario habitual de las grandes manifestaciones de Francia, se convirtió ayer en el refugio de un París doliente por los atentados terroristas que el viernes dejaron al menos 129 muertos, cifra que ascenderá ante la cantidad de heridos de gravedad.
Reunidos espontáneamente, cientos de personas desafiaron la prohibición oficial de manifestarse por el decreto de estado de emergencia. Desafiaron incluso las previsiones del gobierno, que aseguró que el país debe estar preparado para “otras réplicas terroristas”.
Lo dijo el primer ministro, Manuel Valls, al afirmar que Francia “responderá al mismo nivel que estos ataques”.
Unas horas antes, el presidente galo, François Hollande, consideró “un acto de guerra” contra su país la serie de atentados coordinados y reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que Francia combate en Siria e Irak.
“Ante un ataque cometido de forma cobarde, vergonzosa y violenta, Francia será implacable contra los bárbaros del EI”, advirtió el jefe de Estado, que ya había decretado el estado de excepción y ordenado el refuerzo de los controles fronterizos.
Los atentados más mortíferos en la historia de Francia ya dejaron cerca de 500 víctimas: 129 muertos, 352 heridos, 99 en estado critico.
“Es un acto de guerra que fue preparado, organizado o planeado desde fuera y con implicación de dentro del país”, subrayó Hollande.
“Frente a la guerra, el país debe tomar las medidas adecuadas”, dijo el presidente en un discurso solemne después de una reunión de emergencia de los jefes de seguridad, donde anunció tres días de luto.
Fuente: La Voz.