La historia de una pequeña misionera de apenas dos años conmueve por el enorme esfuerzo que realiza junto a su familia para enfrentar una compleja displasia de cadera que le provoca fuertes dolores desde que era bebé. Después de atravesar dos cirugías y múltiples viajes entre colonia, Oberá y Posadas, ahora deberá someterse a una tercera intervención quirúrgica, en medio de una situación económica muy difícil para sus padres.
Según contó su mamá, Lorena Parra, la niña nació con displasia de cadera y recién a los 10 meses lograron detectar el problema. Desde entonces comenzaron años de tratamientos, consultas médicas, derivaciones y operaciones que pusieron a toda la familia en una carrera constante para intentar aliviar el sufrimiento de la pequeña. El alias para ayudar es ana9345, a nombre de Débora Lorena Parra.
“Ella tiene muchos dolores. Hay momentos de desesperación. Nosotros vivimos en zona de colonia y todo es gasto, porque tenemos que viajar hasta el pueblo, después a Oberá y también a Posadas”, relató la madre con profunda angustia.
Las primeras dos cirugías fueron realizadas en Oberá, mientras que la tercera intervención será llevada adelante en el Hospital Pediátrico de Posadas, donde un médico decidió hacer “un esfuerzo” para intentar solucionar el cuadro de la niña y evitar, por ahora, un traslado definitivo a Buenos Aires.
La familia explicó que en dos oportunidades les cancelaron el viaje hacia la capital del país, donde debían continuar el tratamiento especializado. Sin embargo, ante el dolor constante de la pequeña y la urgencia del cuadro, consiguieron un turno en Misiones para volver a operarla.
“Si esta cirugía no resulta, sí o sí tendremos que ir a Buenos Aires”, expresó Lorena, quien además reveló que intentaron adelantar la operación en una clínica privada, pero el costo era imposible de afrontar. “Nos dijeron que salía entre 19 y 21 mil dólares con internación. Nosotros jamás vamos a poder juntar esa plata”, lamentó.
La situación golpea aún más porque se trata de una niña muy activa, con ganas de jugar y correr como cualquier pequeña de su edad, pero el dolor muchas veces la obliga a quedarse quieta.
“Ella es una nena que no para, pero cuando le duele se queda quietita, no juega, no se mueve. Ella misma nos dice: ‘mamá, me duele mucho el corte’. La parte donde le hicieron la cirugía le duele muchísimo”, contó su madre.
Frente a este difícil panorama, la familia pidió la colaboración solidaria de quienes puedan ayudarlos a afrontar los gastos de traslados, medicamentos y recuperación, además de solicitar cadenas de oración para que la cirugía salga bien.
“Le pedimos a la gente que ore mucho por ella, para que Jesús ponga su mano sobre su cuerpito y pueda dejar de sufrir tantos dolores”, expresó emocionada Lorena.
Las imágenes médicas difundidas por la familia muestran el diagnóstico de “luxación de cadera izquierda”, cuadro que la pequeña viene enfrentando desde hace más de dos años junto a sus seres queridos, que no bajan los brazos pese a todas las dificultades.
