Misiones terminó la temporada de verano con números positivos en materia turística, en línea con un escenario nacional marcado por un consumo más medido y una mayor elección de destinos de cercanía y naturaleza, según Came.
El principal movimiento volvió a concentrarse en las Cataratas del Iguazú, con Puerto Iguazú como epicentro. En enero, la ciudad registró un 87 por ciento de ocupación hotelera, con picos superiores al 90 por ciento en algunos establecimientos. El promedio provincial se ubicó por encima del 75 por ciento durante ese mes.
El Parque Nacional Iguazú recibió cerca de 40 mil visitantes en la primera semana del año y superó los 172 mil ingresos a lo largo de enero, con un promedio diario cercano a los seis mil turistas. Más del 40 por ciento fueron extranjeros, principalmente brasileños, y se observó un crecimiento del mercado europeo.
En el interior provincial también hubo movimiento. San Ignacio, Oberá y Posadas mostraron buenos niveles de actividad, mientras que propuestas vinculadas al turismo rural y de naturaleza, como San Javier, ampliaron su oferta con campings y balnearios sobre el río Uruguay. En total, se habilitaron más de 230 campings y espacios recreativos en toda la provincia.
El alto caudal de agua en las Cataratas potenció la experiencia en los circuitos tradicionales y sostuvo el atractivo durante toda la temporada. A eso se sumaron paseos náuticos, reservas naturales y actividades culturales en distintos municipios.
La conectividad aérea también jugó un papel importante, con la incorporación de nuevas rutas internacionales que facilitaron la llegada directa de visitantes sin pasar por grandes hubs regionales.
A nivel nacional, el verano mostró resultados dispares según la región. Mientras algunos destinos tradicionales registraron caídas en el nivel de gasto, los parques nacionales y los destinos de naturaleza mantuvieron un flujo sostenido de visitantes. En ese contexto, Misiones logró sostener la ocupación y captar una proporción significativa de turismo extranjero, lo que amortiguó el impacto de la desaceleración del consumo interno.
Con estos números, la provincia cerró la temporada estival con un balance favorable, aunque el desafío será mantener el ritmo durante los meses de menor demanda.