Días después, la cartera sanitaria señaló que el caso sospechoso tenía «una alta probabilidad» de portar el virus de la viruela del mono. «El primer resultado obtenido a partir de las muestras de contenido vesicular correspondientes al caso sospechoso informado en el día de ayer determinó la presencia de partículas virales compatibles con Poxvirus del género Orthopox, un virus que no circula en la Argentina, y que presenta una alta probabilidad de compatibilidad con viruela símica”, informó el Malbrán”.
¿Qué es la viruela del mono?
Es una enfermedad zoonótica muy poco frecuente cuyos síntomas son parecidos a los que se observaban en los pacientes de viruela, aunque menos graves. Los primeros casos humanos se identificaron en la República Democrática del Congo en 1970. El número de casos en países de África occidental y central aumentó durante la última década.
Hasta el momento, no hay vacuna ni tratamiento para el virus.
¿Cuáles son los síntomas?
Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, entre los síntomas de la enfermedad se encuentran:
-Fiebre;
-Dolores musculares;
-Inflamación de los ganglios linfáticos;
-Erupción llamativa en la piel, similar a la varicela.
Según detallaron, el ciclo de la enfermedad podría comenzar con el aumento de la temperatura corporal, para continuar con dolores de cabeza y musculares, dolor de espalda, escalofríos, inflamación de los ganglios linfáticos y agotamiento.
El período de incubación suele ser de 7 a 14 días, pero puede oscilar entre 5 y 21 días, informan los CDC. La enfermedad suele durar entre 2 y 4 semanas.
¿Cómo se transmite?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que «la infección se produce por contacto directo con la sangre, los líquidos corporales o las lesiones de la piel o las mucosas de animales infectados. En África se han descrito infecciones humanas resultantes de la manipulación de monos, ratas gigantes de Gambia o ardillas infectadas.»
En esa línea, añaden: «La transmisión secundaria o de persona a persona puede producirse por contacto estrecho con secreciones infectadas de las vías respiratorias o lesiones cutáneas de una persona infectada, o con objetos contaminados recientemente con los fluidos del paciente o materiales de la lesión».
«La transmisión se produce principalmente por gotículas respiratorias, generalmente tras prolongados contactos cara a cara con el paciente, lo que expone a los miembros de la familia de los casos activos a un mayor riesgo de infección», agregaron desde la OMS.