Desde principios de año, los precios de los combustibles son libres en el país. Eso implica que se mueven, tanto al alza como a la baja, según la cotización internacional del barril de crudo y el tipo de cambio, que registró una depreciación del peso entre fines del año pasado y principios de este.
En lo que va de 2018, las petroleras incrementaron sus precios hasta un 13,5 por ciento.