Brasil marca el ritmo regional: empleo, estabilidad y ganancias récord en la bolsa

9 de febrero de 2026

Brasil atraviesa uno de los momentos económicos más sólidos de los últimos años. En 2025 creó más de 1,7 millones de puestos de trabajo, con un récord histórico de poder adquisitivo, inflación anual cercana al 4% y un déficit fiscal mínimo, de apenas 0,4%. A ese escenario se suman cifras inéditas de inversión extranjera directa y un desempeño excepcional de la Bolsa de San Pablo, que consolidan al país como uno de los mercados emergentes más atractivos del mundo.

El contraste con la Argentina es marcado. Mientras Brasil exhibe estabilidad macroeconómica y crecimiento, el gobierno de Javier Milei enfrenta una reacción negativa de los mercados tras suspender la implementación del nuevo índice de inflación del INDEC. La caída del Merval, la suba del riesgo país y el desplome de las acciones argentinas en Wall Street se dan en un contexto de cierre de empresas, pérdida del poder adquisitivo y retroceso de las exportaciones.

En Brasil, el mercado bursátil vive su mejor arranque en una década. El índice Bovespa acumula una suba cercana al 15% en lo que va de 2026 y los ADR brasileños treparon alrededor del 50% en el último año, logrando aislarse de la volatilidad global. A la par, la inversión extranjera directa alcanzó en 2025 un récord histórico de 15.000 millones de dólares, reflejando la confianza de los capitales internacionales en la economía brasileña.

El economista Jhonny Mendes, de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, explicó que este desempeño responde a una combinación de factores internos y externos. Solo en enero de 2026, el saldo neto de inversores extranjeros en la bolsa B3 fue de unos 26.000 millones de reales, superando todo lo ingresado durante 2025. Para Mendes, este flujo evidencia una mejora sustancial en la percepción de riesgo país.

Brasil inició el año con tasas de interés reales aún altas en términos internacionales, lo que ayudó a sostener la estabilidad cambiaria, junto con expectativas de una flexibilización monetaria gradual. Además, el mercado bursátil seguía operando con valuaciones relativamente bajas frente a sus pares globales, lo que potenció su atractivo. La composición del Ibovespa, dominada por bancos y empresas ligadas a materias primas, también jugó a favor en un contexto de márgenes sólidos y fuerte generación de caja.

Según Mendes, la diferencia de rendimiento con otros mercados emergentes no implica ausencia de riesgos, sino una posición relativa más favorable. En un escenario global de debilidad del dólar, recuperación de los precios de las materias primas y rotación de carteras desde los países desarrollados, los inversores priorizan economías con liquidez, rentabilidad real atractiva y menor fragilidad macroeconómica, condiciones que hoy Brasil cumple mejor que muchos de sus pares.

El Banco Central de Brasil anticipó que podría comenzar a reducir la tasa Selic, apoyado en una inflación más controlada. El informe Focus proyecta un IPCA anual de 3,99%, lo que mantiene una prima de riesgo elevada y atractiva. Esta combinación de menor riesgo macroeconómico y altas tasas reales explica buena parte del ingreso de capitales y del optimismo del mercado.

De cara a 2026, los analistas destacan a los bancos, las empresas exportadoras y el sector energético como los más sólidos. Entidades como Itaú y BTG, firmas como Vale y Suzano, y compañías energéticas como Eletrobrás y Engie concentran el interés de los inversores. Con empleo en alza, inflación contenida y fundamentos macroeconómicos estables, Brasil consolida un despegue que lo diferencia con claridad del resto de la región.