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Rosadita en ebullición: se vienen más cambios y fusiones en el gabinete

21 de marzo de 2026

En la antesala del fin de semana largo, el movimiento en Casa de Gobierno no pasó desapercibido. Pasillos activos, reuniones de último momento y un dato que empezó a repetirse en voz baja: se vienen más cambios en el gabinete provincial.

No sería un hecho aislado. Desde hace meses, la gestión de Hugo Passalacqua viene ajustando su estructura, pero todo indica que ahora el proceso se profundizaría, con salidas de funcionarios y la posible fusión de áreas. La premisa, hacia adentro y hacia afuera, parece clara: reducir estructuras, mostrar austeridad y ganar presencia territorial en un contexto económico complejo, marcado por la caída de recursos nacionales.

En ese marco, comenzaron a circular nombres propios. Uno de ellos es el del subsecretario de Seguridad, Milton Astroza, cuya salida ya se da casi por hecha en distintos ámbitos políticos. La eventual designación de un reemplazo con mayor perfil operativo no sería casual: el objetivo que baja desde la conducción es “más calle y menos oficina”.

Sin embargo, el mensaje en torno al ajuste no termina de ser lineal. Mientras se habla de achicar estructuras y fusionar áreas, en los últimos días se concretaron designaciones que generaron ruido. Apenas dejaron sus bancas en diciembre de 2025, varios ex diputados provinciales de la Renovación fueron nombrados como vocales de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV), según el Decreto 2397/25.

Entre ellos figuran Elvio Ceferino Rodríguez, Santiago Javier Mansilla y Norma Sawicz, junto a otros nombres vinculados al oficialismo como Mario Gabriel Alcaraz, Marcelo Gabriel Cáceres, el productor yerbatero Julio Alfredo Petterson -dirigente de Andresito cuestionado dentro del sector- y el abogado Juan Manuel Holz, todos sin vinculos con el área vial.

Estas decisiones contrastan con otras medidas recientes de ajuste, como la prohibición de compra de vehículos oficiales, el recorte de 114 cargos jerárquicos y la confirmación de que no habrá ingresos al Servicio Penitenciario Provincial durante todo el año.

La lógica que se intenta imponer apunta a un gabinete más dinámico, con funcionarios expuestos a la gestión cotidiana y menos estructura administrativa. En otras palabras, menos escritorios y más territorio, aunque con señales que todavía conviven entre el ajuste y decisiones que abren interrogantes.

Por ahora no hay confirmaciones oficiales, pero el clima en la Rosadita anticipa definiciones inminentes. Y si algo parece claro, es que los cambios no serán menores.