Después de ocho meses de internación, operaciones y una lucha constante por sobrevivir, Liam, un bebé misionero de apenas siete meses, se prepara para regresar a Misiones junto a su familia. El pequeño, oriundo de Loreto, nació con una compleja cardiopatía congénita y desde sus primeros días de vida debió enfrentar múltiples intervenciones de alta complejidad en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
“Gracias a Dios y a todas las personas que estuvieron orando por él, hoy podemos contar que Liam está bien y esperando el alta para volver a nuestra provincia”, expresó emocionada su mamá, Yamila Sosa a Misiones Al Instante.
La historia comenzó el 2 de octubre de 2025, cuando Liam nació en el Hospital Materno Neonatal de Posadas. Para su familia era un bebé sano y esperado con muchísimo amor. Sin embargo, apenas 24 horas después comenzaron las alarmas: tenía dificultades para respirar, problemas para alimentarse y su estado preocupaba cada vez más a los médicos.
El 3 de octubre fue derivado de urgencia al área de neonatología y evaluado por especialistas. Allí llegó el diagnóstico que cambiaría para siempre la vida de toda la familia: síndrome de corazón izquierdo hipoplásico con doble tracto de salida del ventrículo derecho e interrupción del arco aórtico, una cardiopatía congénita extremadamente compleja.
A partir de ese momento comenzó una carrera contra el tiempo. Liam necesitaba ser trasladado de urgencia a Buenos Aires para recibir atención especializada. Mientras aguardaban la autorización del avión sanitario, permaneció internado con asistencia respiratoria, medicación constante y alimentación controlada.

Finalmente, el 7 de octubre fue derivado al Hospital Italiano, donde inició uno de los procesos médicos más difíciles de su corta vida.
Dos cirugías a corazón abierto y meses de internación
Con apenas 12 días de vida, Liam atravesó su primera cirugía a corazón abierto: una intervención de Norwood, uno de los procedimientos más complejos dentro de la cardiología pediátrica.
La operación marcó el inicio de meses extremadamente delicados. Permaneció más de un mes en terapia intensiva conectado a respirador, marcapasos y distintos equipos que lo ayudaban a mantenerse con vida.
Luego pasó nuevamente al sector de neonatología, donde debió enfrentar otro desafío: aprender a alimentarse y tolerar distintos tipos de leche hasta encontrar una fórmula adecuada para su organismo.
Tras varios meses de internación, Liam recibió el alta ambulatoria, aunque con una condición: la familia no podía regresar todavía a Misiones. Debían permanecer cerca del Hospital Italiano porque el bebé necesitaba controles permanentes y prepararse para una segunda cirugía.
Durante ese tiempo, sus padres encontraron contención en la Casa Ronald McDonald de Buenos Aires, donde continúan alojados actualmente.

El 11 de marzo, Liam volvió a entrar a quirófano para una segunda cirugía cardíaca. Nuevamente atravesó días críticos y permaneció dos semanas en terapia intensiva.
Cuando parecía comenzar la recuperación, aparecieron nuevas complicaciones: sufrió una infección en el pecho y un hemotórax, lo que obligó a otra intervención quirúrgica para cerrar nuevamente el tórax y continuar el tratamiento.
“Es un guerrero”
Hoy, después de ocho meses de lucha ininterrumpida, Liam evoluciona favorablemente y espera la autorización médica definitiva para regresar por primera vez a Misiones junto a su familia.
Sus padres aseguran que el acompañamiento espiritual y la solidaridad de muchas personas fueron fundamentales durante todo el proceso.
“La historia de Liam es una historia de lucha, amor y esperanza. Desde que nació demuestra una fuerza inmensa”, relató su mamá.
Aunque el regreso a casa representa un enorme paso para la familia, el tratamiento continuará durante toda su vida. Liam deberá realizarse controles permanentes y aún tiene nuevas cirugías por delante, posiblemente alrededor de su primer año y nuevamente entre los dos y tres años, dependiendo de su evolución médica.
Mientras esperan volver a Loreto, la familia agradece cada mensaje, cada oración y cada gesto de apoyo recibido durante estos meses atravesados por el miedo, la incertidumbre y también la esperanza.




