El cierre de la tienda Le Utthe en Posadas desató una fuerte polémica entre la empresa y la Municipalidad, con versiones completamente contrapuestas sobre los motivos que llevaron a bajar la persiana tras 30 años de actividad.
Mientras el gerente comercial de la firma, Ignacio Guerrieri, afirmó que una multa cercana a los $190 millones fue “la gota que rebalsó el vaso”, desde el Ejecutivo municipal salieron a desmentir de manera tajante esa versión y a poner en duda el relato empresarial.
Según explicaron fuentes oficiales, el monto de $189 millones “nunca fue una multa firme”, sino una estimación preliminar surgida a partir de inconsistencias detectadas en declaraciones juradas. Tras el proceso administrativo y el descargo presentado por la empresa, la cifra fue recalculada y reducida a unos $8 millones, más intereses que incluso podrían ser revisados.
En ese marco, en la Municipalidad fueron categóricos: “El cierre del establecimiento no puede atribuirse a una cuestión tributaria municipal”. La frase apunta directamente a la explicación que dio Guerrieri, quien había responsabilizado tanto a la presión fiscal local como provincial.
Desde el gobierno local sostienen que el planteo de la empresa omite el contexto económico general, marcado por una caída sostenida del consumo y una pérdida del poder adquisitivo que golpea especialmente al comercio minorista. De hecho, aseguran que el sector todavía se mantiene por debajo de los niveles de 2023.
Otro punto clave que remarcan es la competencia con Encarnación. Con más de 8,5 millones de cruces anuales hacia Paraguay, gran parte del consumo se fuga fuera del circuito comercial posadeño, un fenómeno que —subrayan— responde a variables macroeconómicas y no a decisiones municipales.
Además, desde la comuna relativizaron el impacto de las tasas locales dentro de la carga impositiva total. Según sus datos, los tributos nacionales representan el 83%, por lo que factores como la inflación, el tipo de cambio y los ingresos reales tienen un peso mucho mayor en la actividad.
El cruce deja al descubierto dos lecturas opuestas: por un lado, una empresa que denuncia asfixia fiscal y medidas desproporcionadas; por el otro, un municipio que asegura que no hubo multa millonaria firme y que el cierre responde a un escenario económico más amplio.
En medio de la controversia, hay un dato que la Municipalidad utiliza como contraargumento: el local que dejó Le Utthe ya tiene nuevo destino. Allí se instalará una empresa de electrodomésticos, lo que -según la visión oficial- contradice la idea de que la presión tributaria sea el principal factor que expulsa inversiones de la ciudad.