El virus del papiloma humano (VPH) es la más frecuente de
las infecciones de transmisión sexual, ya que puede alcanzar al 80% de la
población sexualmente activa. Si bien la gran mayoría de las personas lo
eliminan gracias a su sistema inmune antes de los 30 años, otras pueden
presentar infecciones recurrentes y, en caso de no detectarlo a tiempo, los
subtipos llamados de alto riesgo oncogénico pueden causar después de años
distintos cánceres, entre ellos el de cuello uterino, así como también los
orofaríngeos, ano, pene y vulva.
En la actualidad, el Calendario Nacional de Vacunación
contempla para varones y niñas de 11 años dos dosis de la vacuna cuadrivalente,
contra los subtipos 16 y 18, de alto riesgo oncogénico y los 6 y 11, causante
del 90% de las verrugas genitales. Y, además de los clásicos Papanicoulau y
colposcopía, también está disponible el test de VPH, en la que la mujer puede
hacerse una autotoma. Más allá de estas herramientas y de la lenta progresión
del virus a una enfermedad oncológica, actualmente en el país se reportan 4.500
casos nuevos de cáncer cérvico uterino y 2.000 muertes por esta causa, cifras
que se mantienen estables desde hace 30 años.
Para difundir estrategias para afrontar este virus y
difundir el panorama de esta ITS en el país, la secretaria de Acceso a la
Salud, Carla Vizzotti, encabezó una reunión en el Ministerio de Salud en
coincidencia con el Día Internacional de la Concientización sobre el VPH, que
se conmemora el 4 de marzo. Durante el encuentro se presentó un nuevo estudio
argentino que demostró el impacto de la vacuna desde su primera implementación
de 2011, las estrategias para mejorar las coberturas y la llegada de los
métodos de tamizaje para que cada vez más mujeres tengan acceso a controles.
Eficacia demostrada
La doctora Alejandra Picconi, Jefa de Servicios de Virus
Oncogénicos del Laboratorio Nacional y Regional de Referencia OPS-OMS –
Instituto Nacional de Enfermedades Infeccionas ANLIS “Dr. Malbrán” presentó un
trabajo que mostró una marcada disminución de la prevalencia de los genotipos
16 y 18 entre adolescentes vacunadas.
El estudio, llamado “Primera medición de impacto de la vacunación
contra virus de papiloma humano en Argentina”, analiza los resultados desde la
incorporación de la vacuna bivalente en 2011 para las niñas de partir de 11
años. Próximos trabajos estiman medir también cómo repercutió la incorporación
de la inmunización tetravalente a partir de 2014 y la incorporación al
calendario oficial para varones de la misma edad desde 2017.
La metodología constó en comparar muestras cérvico vaginales
de jóvenes de entre 14 y 17 años sexualmente activas vacunadas y no vacunadas.
Tras evaluar los resultados, se indicó que la inmunización “tuvo más del 93% de
eficacia en prevención de estos subtipos de alto riesgo” , que son responsables
de más del 70% de los cánceres de cuello uterinos asociados al VPH.
Cabe aclarar que el monitoreo persistirá y que este trabajo
tiene perspectivas a largo plazo, como visualizar si disminuyen los casos de
cáncer cérvico uterino y la mortalidad por esta causa, “algo para lo cual
necesita tiempo porque el cáncer puede llevar años en desarrollarse desde la
primera infección y nosotros tenemos la vacuna en el calendario desde 2011”,
indicó Picconi.
Lo que sí se pudo ver, según indicó la dora Laura Thouyaret,
coordinadora técnica del programa de prevención del cáncer cérvico uterino del
Instituto Nacional del Cáncer (INC) fue “una pequeña disminución de las
lesiones precancerosas, algo que deberemos seguir evaluando para ver si esta
tendencia se mantiene”.
Este trabajo, fue seleccionado para presentarse en la 33°
Conferencia Sobre Papilomavirus, que tendrá lugar en Barcelona, España, en
marzo de 2020.
Más cobertura, menos brecha de género
En la actualidad, el porcentaje de vacunación contra el VPH
en niñas es de más del 80%, según señaló la doctora Analía Mykietiuk, directora
de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DICEI).
Ahora, el estado busca implementar estrategias para elevar
las tasas y minimizar las brechas de género entre varones. En ese sentido se
incorporó a la vacuna como de “calendario escolar” y se buscará vacunar en las
escuelas y en los centros de salud para alcanzar tanto a la población objetivo
escolarizada como aquella que no lo está.
Test de VPH para llegar a más mujeres
Para que una lesión precancerosa por VPH evolucione a cáncer
deben pasar años. Si se tiene en cuenta que en el país existe una vacuna que
podría prevenirlo y del aumento de las estrategias de tamizaje, aún mueren
2.000 mujeres al año por esta patología, que es indicadora de la desigualdad
social. Es que la mayor tasa de morbi-mortalidad se da en mujeres sin cobertura
o acceso limitado a los servicios de salud, con menor nivel económico y
educativo y en aquellas que son jefas de hogar. De hecho, la doctora Laura
Thouyaret del INC, señaló que en Chaco o Formosa, “la tasa de mortalidad por
esta patología es cuatro veces mayor a las de La Pampa o la Ciudad de Buenos
Aires”.
Para llegar a las mujeres en situación más vulnerable,
provincias como Jujuy, Chaco, Catamarca, La Rioja, San Luis, Neuquén,
Corrientes y Misiones, además de siete municipios en la provincia de Buenos
Aires, implementaron la entrega del test del VPH como método de tamizaje.
Se trata de un sistema en que las mismas mujeres pueden
tomarse una muestra de forma autónoma y detecta la presencia del ADN de los VPH
de alto riesgo oncogénico con una sensibilidad del 95%. Ante un resultado
negativo, se vuelve a evaluar a las mujeres en cinco años. Mientras que para un
positivo, se vuelve a contactar a la evaluada para avisarle que necesita una
prueba de triage, como el Papanicolau, para detectar lesiones precancerosas.
Además, con el fin de que las mujeres alguna vez testeadas
no se dejen de monitorear, se incorporaron a las llamadas “navegadoras”, es
decir, las encargadas de contactarlas para revincularlas con el sistema de
salud.
“Somos el primer país en la región en implementar el test de
VPH. Ahora el desafío es que lo incorporen las distintas jurisdicciones”,
indicó Thouyaret, y a agregó que las provincias de Salta, Santiago del Estero y
Entre Ríos, están próximas a implementarlo.
Más allá de que esta estrategia esté disponible en algunos
puntos del país, la doctora Laura Fleider, directora del postgrado del Hospital
de Clínicas José de San Martín, compartió que apenas el 29% de las mujeres que
fueron a atenderse en el marco de las campañas de prevención de cáncer de
cuello uterino lanzadas en el nosocomio conoce sobre la existencia dentro del
test de VPH.
¿Qué pasa con el cáncer orofaríngeo?
El doctor Juan Manuel Carrera, oncólogo clínico de la Unidad
Funcional de Tumores de Cabeza y Cuello del Instituto Roffo remarcó que uno de
cada dos tumores orofaríngeos es por causa del VPH, mientras que el otro 50% se
corresponde con hábitos nocivos como el tabaco y el consumo de alcohol.
“Los pacientes más añosos, que estuvieron expuestos por más
tiempo al cigarrillo o la bebida, suelen presentar tumores VPH negativos,
mientras que los VPH positivos se ven en personas más jóvenes”, remarcó.
Si se habla de cáncer de cabeza y cuello, “aquellos
asociados al virus tienen mejor pronóstico que los VPH negativos”, indicó
Carrera, pero a ambos se les da el mismo tratamiento. Por tanto, el desafío a
futuro es el desarrollo de nuevas alternativas menos agresivas y la detección a
tiempo, ya que “no existen técnicas de screening que detecten lesiones
precancerosas en el cáncer orofaríngeo como en el caso del cáncer del cuello
uterino”.