Indican que se debe orinar como máximo unas ocho veces al día

6 de noviembre de 2018

En concreto, la experta señala
que se trata de un líquido, transparente con tonos amarillentos, que se produce
en los riñones y se elimina por el aparato urinario. «Está compuesta
fundamentalmente por agua y por sustancias disueltas en la misma que deben ser
eliminadas por el organismo. Estas sustancias son, principalmente, la urea, la
creatinina, y el ácido úrico procedentes del metabolismo, y otras como las
sales minerales (fosfato, potasio, sodio, por ejemplo)», aclara.

La también miembro de la junta
directiva de la Sociedad Española de Nefrología destaca que no hay una cantidad
fija de orina diaria que deba expulsar una persona, sino que todo dependerá del
balance de líquidos entre lo que utiliza el organismo, y de la cantidad de agua
que se beba al día.

«Si una persona bebe mucho,
orinará mucho. Si está enferma, con fiebre (por el aumento de la temperatura
corporal), o vomita o tiene diarrea, hará menos pis porque gran cantidad de
agua se habrá perdido ya, por la piel, con el sudor, o por el vómito o las
deposiciones. Asimismo, si una persona hace deporte y suda, también disminuirá
la cantidad de orina siempre que no reponga esos líquidos. De ahí la
importancia de hidratarse correctamente ante estas situaciones», recalca
la nefróloga.

Según indica, el riñón debe
equilibrar la cantidad de líquido en el organismo, y se considera normal una
cantidad de orina entre medio litro y unos 2 litros. «Por encima o por
debajo de esas cantidades, si no se está enfermo y se ha ingerido una cantidad
adecuada de líquido, se considerará el estudio de una posible patología»,
agrega.

El papel fundamental de los
riñones

Pero, ¿cómo se fabrica la orina?
La doctora De Sequera explica que son los riñones los encargados de fabricarla,
mientras que el aparato urinario es el responsable de eliminarla del cuerpo. En
concreto, cita que hay tres procesos que tienen lugar en el riñón, gracias a
las nefronas, las unidades estructurales del mismo, formadas por glomérulo y
túbulos, y que son en torno a 1 millón de nefronas por cada riñón.

Los tres procesos son: la
filtración, la reabsorción, y la secreción.

.- Filtración: la sangre llega al
«glomérulo», una zona de la nefrona en la que se filtra la sangre y donde se
separan los desechos que se van a expulsar y las sustancias que siguen siendo
útiles para el organismo. Para explicarlo hace un símil con un colador que deja
pasar las sustancias y el agua que no necesitamos (lo que será la orina), y por
el contrario, retiene en la parte superior del colador aquello que necesita el
organismo, como la sangre y las proteínas.

.- Reabsorción: sucede en los
«túbulos» de la nefrona; una vez filtrada la orina, hay sustancias que pasan de
nuevo a la sangre porque siguen siendo muy útiles al organismo.

.- La secreción: ocurre con
aquellas sustancias que han sido previamente filtradas y el cuerpo va a
eliminar, todo lo que no se reabsorbe pasa a la orina y se expulsa.

Así, una vez fabricada, prosigue
la nefróloga, es el aparato urinario el que se encarga de eliminar el pis. Por
ello, del riñón, la orina pasa a la «pelvis renal», y después al «uréter», un
tubo muy largo que comunica riñón con vejiga. Posteriormente, la vejiga guarda
la orina para ser eliminada por otro tubo de tramo final, llamado «uretra», más
largo en los varones porque va por el pene, y más corto en las mujeres. La
vejiga se hincha cuando está llena y se desinfla cuando está vacía, igual que
un globo cuando se llena o se vacía de agua.

¿Cuántas veces hay que orinar al
día?

En este contexto, la nefróloga el
Hospital Infanta Leonor de Madrid resalta que el número de veces que debe
miccionar una persona depende de cómo ésta se encuentre, de si tiene un buen
estado de salud, de si realiza deporte, o de cuánto bebe. Reconoce un intervalo
de normalidad entre un mínimo de tres o cuatro veces al día, y hasta un máximo
de 7 u 8 veces.

Sobre cómo asegurarse de que la
orina es sana, la especialista sostiene que ésta debe ser transparente y
amarillenta, de una intensidad de color de muy clara a más oscura o concentrada,
en función de la cantidad que se orine. Aquí destaca que no debe contener
restos de sangre, ni arenilla, ni ser muy maloliente, ya que son situaciones
patológicas.

No obstante, realiza la excepción
y señala que hay alimentos que pueden modificarla, y no por eso ser un síntoma
de que se esté enfermo o de que algo va mal. En concreto, cita a la remolacha,
que puede teñir su color y hacer que el pis sea más oscuro, o por ejemplo a los
espárragos, que impregnan su olor en ella , sin esto significar que algo va
mal.

Por otro lado, la nefróloga
advierte de que ciertas enfermedades del riñón y de la vía urinaria manifiestan
síntomas en la orina, tanto en la coloración, como en el volumen, así como en
la frecuencia, o en la aparición de dificultades para orinar.

El dolor en la micción, los
escapes de orina, el quedarse insatisfecho y con más ganas de hacer pis después
de orinar, o el hacerlo con mucha frecuencia son situaciones patológicas que
deberían ser consultadas al médico de atención primaria, advierte igualmente la
especialista.

Otra de las excepciones que
recuerda la doctora es el embarazo, una situación fisiológica distinta en la
que el organismo se adapta a tener en su circulación normal, otra más, la
útero-placentaria. Aquí, según explica, el riñón trabaja al 130% ya desde el
inicio del embarazo, debido a que aumenta el flujo de sangre que circula por el
cuerpo de la embarazada. Asimismo, subraya, la frecuencia miccional cambia y es
mayor conforme avanza la gestación, ya que el útero crece y comprime la vejiga.

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