La inflación sigue elevada en la Argentina. En enero de este año alcanzó el 2,9%, el registro mensual más alto de los últimos ocho meses. Así lo informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), al difundir el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al primer mes de 2026.
El informe del Indec es el primer reporte oficial tras la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del organismo y la decisión del Gobierno nacional de postergar la actualización de la metodología de medición.
El mayor aumento se registró en “alimentos y bebidas no alcohólicas”, que trepó al 4,7% y empujó el promedio nacional. Le siguieron “restaurantes y hoteles”, con una suba del 4,1%, y “comunicaciones”, con el 3,6%.
Por tipo de precios, los estacionales encabezaron las subas con un incremento del 5,7%. Detrás se ubicaron la inflación núcleo, con el 2,6%, y los precios regulados, con el 2,4%. De esta manera, la inflación interanual llegó al 32,4%.
Las expectativas del mercado y las proyecciones oficiales anticipaban que la inflación mensual se mantendría por encima del 2%, un piso que la economía no logra perforar desde hace cinco meses. Incluso, el ministro de Economía, Luis Caputo, había señalado que el dato se ubicaría en torno al 2,5%, un nivel similar al de diciembre.
Sin embargo, no se esperaba que el IPC rozara el 3%, un valor que no se registraba desde comienzos del año pasado y que volvió a encender alertas en el Gobierno de Javier Milei.
En su cuenta de X, Caputo atribuyó la inflación de enero a un “reacomodamiento de precios relativos” y a efectos monetarios heredados. Sostuvo que la dinámica se explica por “la fuerte caída en la demanda de dinero”, que derivó en una “dolarización acumulada en los seis meses previos a las elecciones equivalente a más del 50% del M2”.