La campaña solidaria impulsada por el docente misionero Fabián Bautista alcanzó un nuevo hito: en apenas dos semanas logró reunir más de $15 millones, fondos que permitieron comprar un automóvil para que Lisandro, taxista de Comandante Andresito, pueda retomar su trabajo tras haber vendido su vehículo para afrontar el tratamiento de su hijo.
El dinero recaudado se destinó a la compra de un Ford Ka modelo 2019, adquirido en una concesionaria local. La entrega del auto se concretó este lunes por la tarde, en un emotivo acto donde Lisandro recibió las llaves y pudo volver a proyectar su futuro laboral. “Es una locura total, pero llegamos”, expresó Bautista a través de sus redes sociales, celebrando el resultado de la cruzada.
El docente acompañó al taxista durante todo el proceso, incluida la firma en la escribanía y la transferencia bancaria realizada a la concesionaria, que fijó el valor final del vehículo en $14,4 millones. Desde el comercio también se sumaron a la iniciativa solidaria, aplicando un descuento y bonificando la documentación del automóvil.
Según explicó Bautista, la campaña se sostuvo gracias a pequeños aportes individuales, que fueron desde $100 hasta $20.000. “No hay que esperar siempre que ayuden los que más tienen. Muchas veces la solidaridad viene de quienes menos poseen”, reflexionó, con un mensaje que volvió a generar fuerte repercusión en redes sociales.
Lisandro había regresado esta semana de Buenos Aires, donde se sometió a estudios para evaluar la posibilidad de ser donante de su hijo Jairo, internado en el Hospital Garrahan a la espera de un trasplante de hígado. Finalmente, los médicos confirmaron que no existe compatibilidad, por lo que el niño continúa aguardando un donante, acompañado por su madre.
Esta no fue la primera acción solidaria en torno a la familia. Días antes, otra colecta permitió reunir cerca de $3,5 millones para cubrir gastos de alojamiento, internación y manutención en Buenos Aires, además de asistir a las hijas de la pareja que permanecen en Andresito.
Fabián Bautista ya había alcanzado notoriedad el año pasado cuando impulsó una campaña para regalar 60 bicicletas a niños de zonas rurales, una iniciativa que traspasó fronteras y recibió donaciones desde distintos puntos del mundo.
Esta vez, la historia volvió a demostrar que la solidaridad colectiva puede transformar realidades concretas: Lisandro recuperó su herramienta de trabajo y la familia sumó un respaldo clave en uno de los momentos más difíciles de su vida.