«Todavía no estoy notificado, pero les dimos toda la información que quisieron. Lo que pidieron, lo tuvieron. Se llevaron la historia clínica, registros de lo que hice, profesionales que trabajaron, y después dispositivos electrónicos», reveló sobre los allanamientos que la Policía realizó en su domicilio de Adrogué y la clínica de Núñez.
«Pienso todo, muchas veces, me gustaría que esté acá, reprocharme no sé, porque él tenía una vida que era mala. Intenté acompañarlo, lo saqué a pelotear, lo quería traer a mi casa cuando lo vi solo. Era la vida de él, extrañaba mucho a los papás, lo que me siento raro porque le cambiamos la vida y se fue. Una vez me dijo hasta dónde querés llegar, yo ya sufrí mucho, es muy injusto esto, porque mi familia y amigos vieron lo que hice por él. Volvería a hacerlo, no me reprocho nada», reveló en una conferencia de prensa donde se quebró varias veces en el patio de su casa.
Luque se encuentra en medio de una polémica por su actuación en los días previos a la muerte de Maradona.
Este domingo, la Justicia avanzó para poder encontrar muchos otros elementos que permitan tener un panorama más claro.
«Yo no soy el responsable de una internación domiciliaria, todo lo que se hizo era un apoyo que aceptó Diego. Familia, Swiss Medical, el psicólogo y la psiquiatra, nos pusimos de acuerdo para armarle algo para controlarle las pastillas y que no tome alcohol, lo que buscamos fue armarle lo mejor posible para que eso mejore», agregó.
Luque fue quien estuvo a cargo de la operación por el hematoma subdural en la cabeza, al que muchos, incluso el doctor Alfredo Cahe, apuntaron por haber tomado esa decisión cuando era un cuadro, en su opinión, no quirúrgico.
«El hematoma de 12 milímetros es quirúrgico, no lo podía dejar de hacer. El deceso nada tuvo que ver con eso. La clínica actuó perfecto, nos recibe, operamos, nos dice que tiene el alta, buscamos retenerlo un poco más para mejorarlo. Pero ellos nos dijeron que no era un centro de rehabilitación, sino de patología aguda. Yo aproveché para hacer algo que no era la voluntad de Diego, yo logré extender la internación, cuando la cabeza ya estaba bien», recordó sobre esos días en el sanatorio «Olivos».
«En todo momento me puse a disposición, son procedimientos legales y yo voy a estar a disposición completamente. Sé lo que hice, cómo lo hice, la parte legal no la entiendo, pero lo que hice con Diego y por Diego, estoy absolutamente seguro, hice lo mejor que se podía con Diego», resumió.
Y cerró: «En cuanto a las cosas que se dicen no las puedo ni leer, estoy muy mal porque se murió un amigo, estuve en el entierro, en el velorio, vi mucha gente que no la había visto nunca. Diego odiaba a los médicos, pero yo era genuino. Era la relación de un padre rebelde con su hijo. Yo hacía sugerencias que él aceptaba o no. Lo acompañé hasta el dentista, porque si yo no estaba al lado, no se sacaba una muela».